¿Se puede tener propiedad sobre el habitar? ¿Hay algún gesto que nos permita poseer un espacio más allá de los usos legales de la vida cotidiana? La evocación del hogar trasciende el título que una casa posea ante la ley o la jurisdicción, aunque en el “hogar, dulce hogar” de la entrada se presente el papel también. Esa casa de la infancia que se perdió pues pertenecía a otros que ni siquiera eran los padres, esa casa consumida por las llamas vive en el recuerdo como una construcción donde el refugio y el abrigo ya no son posibles, tan sólo quedan los fragmentos de un tiempo pasado que alberga las historias que inventa la memoria, los cuentos de niñas que jugaban a ser… Es la casa ese espacio impropio en el que se vive, vivió y vivirá, en todos los tiempos de conjugación y en todos los tiempos de reconstrucción.
En el papel de colgadura y en el ajuar doméstico sobreviven los sujetos, esas vidas vividas y una vez más, la mujer que ella es y sigue siendo; ella misma que se dibuja y dibujando construye un nuevo espacio para un nuevo habitar, aún cuando la casa aparezca como una evocación nada más.

.amz.