“Los griegos pensaban que la melancolía era una cuestión de humores, en algunos de sus tratados sobre patología humoral se explica cómo existían unas secreciones que originaban las enfermedades: por un lado, la sangre como principio de vida y por otro lado, la bilis negra considerada como un humor nocivo que estaba asociado a la melancolía. El Problema XXX, un escrito atribuido a Aristóteles sobre la relación entre la locura divina de Platón y la teoría científica de los humores, discute cómo las personas excepcionales y con cualidades de genio son de naturaleza melancólica.

Así que si en la actualidad la sociedad sublima la felicidad: ¿Cómo se puede si- quiera entender a quiénes viven apesadumbrados? ¿Acaso ese ideal romántico no está profundamente ligado con el acto creativo? El romanticismo dejó un legado de seres exaltados y pasionales con una clara disposición intelectual. Pareciera que en un exceso de bilis negra, los románticos contaminaron el mundo con sus obras espléndidas; esa mezcla de debilidad, heroísmo y atonía, esa patología o inestabilidad de la bilis negra terminó por darle forma a la naturaleza melancólica que había preocupado tanto a los griegos.

La Escuela del Desencanto es una reflexión sobre la melancolía y la escuela. La artista Catalina Jaramillo Quijano recrea un salón de clases para niños melancólicos. Desde una posición crítica frente al sistema educativo, nos invita a entrar a este espacio con la intención de generar ese malestar particular, ese sentimiento de fracaso y humillación. La ironía está presente en la construcción de cada una de las piezas que hacen parte de esta instalación: la artista introduce al espectador en el mundo de la infancia buscando generar nostalgia hacia el pasado escolar. La ingenuidad de las imágenes y de los elementos aparentemente inofensivos dentro de este salón demuestran, con altas dosis de humor negro, todo lo que los alumnos sufren en este proceso de control y normalización al que están expuestos en la escuela. Detrás de la inocencia de esta propuesta se esconde el germen de la crueldad al que se ven sujetos en este proceso que finalmente encarcela la excepcionalidad y la genialidad para formar, a través de la sumisión, personas tristes y apesadumbradas.

A partir de una exhaustiva investigación que inicia en 2016, la artista revisa diferentes disciplinas como la psiquiatría, el psicoanálisis, la historia del arte, la cultura popular y la literatura. La sociedad desescolarizada, escrita por el pensador austríaco Iván Illich en 1971, es una de las publicaciones que sirve de base conceptual a la artista, quien se inspira en este discurso crítico para detallar de qué manera la educación está pensada como una institución alienante que finalmente ahoga la imaginación.

En la Escuela del Desencanto el reloj se mueve al ritmo del fluir de las ideas pero nunca se llega a tiempo y el gran pizarrón se extiende hasta el suelo proponiendo frases apocalípticas que refuerzan el sentimiento de angustia y alienación de los alumnos regidos por el signo de Saturno. Esta instalación de Jaramillo Quijano reproduce la sensación de malestar a la que todos nos hemos visto sujetos, teniendo en cuenta un juego de dimensiones y de elementos que nos exponen al absurdo.”

Luz Adriana Hoyos G.
Curadora