La intención de este trabajo es hacer una puesta en escena, una presentación del juego de las sillas musicales como acecho de la torpeza. La serie surge a partir de una cita de Roland Barthes del libro Fragmentos de un discurso amoroso: "(Juego: hay tantas sillas como niños, menos una; mientras los niños giran, una dama toca el piano; cuando se detiene, cada niño se precipita sobre una silla y se sienta, salvo el menos hábil, el menos brutal o el más desafortunado, que queda en pie, bobo, de más: el enamorado)".

Son micro-relatos que terminan en una narración global como secuencias incompletas del gran baile, cada quien completa la escena, quién queda de pie o cuántas sillas están vacías. Cada quien es responsable de atender sus propios y complejos mundos. La observación de estas secuencias cambiantes nos hace partícipes del juego, es también un juego de observación, pero ni siquiera nos damos cuenta que ya hemos entrado activamente en él.