La antología hace referencia a una colección de piezas escogidas, y al mismo tiempo al lugar destacado que sus elementos por sí mismos deben tener. Es un grupo de importancia, lo que hace más particular el hecho de que aparezca como paralelo del término florilegio, colección también, pero específicamente, colección de flores, de plantas ornamentales. Cómo podrían cohabitar estos dos conceptos tan dispares y ¿dónde encontrarlos en su tensión más fuerte?
Dentro de la Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, desde la cual se pretendió datar la flora de ese espacio a ser entendido, ilustraciones de maneras sofisticadas pero a la vez, libres en la interpretación de sus sujetos de estudio. Flores que terminan saliendo del lugar del ornamento y así adquieren una relevancia por pertenecer al estudio de la ciencia, flores de ficción, capturadas por ojos y manos masculinas.
El valor del ornamento floral adquiere entonces en este proyecto la forma del cuerpo femenino en comunicación con la sinuosidad de la presencia sexual de los motivos, la visión aquí recurre a la mirada mágica presente en los estudios anteriores a la expedición, donde el gusto por la observación rigurosa se unía a la representación simbólica que permitía leer las imágenes desde múltiples lugares y saberes. Composiciones en las que se unen naturalezas, humanas y femeninas, especulativas y positivas, femeninas bajo el uso del humo como recurso de permanencia que presagia entonces la necesidad del hacer aparecer aquello que se escapa, esas mujeres, esas flores, esas presencias.